¿Qué pasó con Dorothy Arnold? La misteriosa desaparición de la joven millonaria que más de un siglo después sigue sin solución

El 12 de diciembre de 1910, Dorothy Harriet Camille Arnold salió de su casa en Manhattan para comprar un vestido para el baile de debutantes de su hermana. Se arregló, pidió entre 25 y 30 dólares -una suma alta para la época-, rechazó que su madre la acompañara y se fue.
Nunca volvió. Desde ese mediodía, una joven de 25 años desapareció en una de las ciudades más transitadas del mundo sin dejar rastro.
Dorothy pertenecía a una familia acomoda, respetada y conservadora. Pero ella quería algo para su vida que no cumplía con sus expectativas: ser escritora. Enviaba sus cuentos a revistas como McClure, pero solo recibía rechazos.
Para evitar la humillación familiar, había alquilado en secreto una casilla de correos donde llegaban las respuestas de sus propuestas. La frustración la consumía porque, además, en su casa su vocación era interpretada como un capricho.
A este conflicto se le sumaba otro: un amor prohibido. Dorothy tenía una relación con George Griscom “Junior”, un hombre mayor, sin trabajo estable y que aún vivía con sus padres. Para los Arnold, era inaceptable. Cuando la descubrieron, le prohibieron continuar con la relación, orden que ignoró completamente.
Siguieron viéndose y encontrándose a escondidas. Incluso, se fueron de viaje a Boston pero ella puso como excusa la visita a una amiga.
George Griscom imprimió cientos de carteles con su foto para buscarla en el extranjero. Foto: Archivo¿Cómo fue su último día?
La mañana de su desaparición, Dorothy salió cerca de las once. Fue vista en Park and Tilford, donde compró una caja de bombones, y después en la librería Brentano, donde compró “Engaged Girl Sketches” de Emily Calvin.
Al salir, se cruzó con su amiga Gladys King. Conversaron brevemente sobre el baile de debutantes y Gladys la invitó a cenar esa noche en el Waldorf Astoria, plan que Dorothy rechazó. Dijo que iba a volver caminando a su casa a través del Central Park. Esa fue la última vez que alguien la vio.
Su “tardanza” causó preocupación. La familia comenzó a llamar a sus amigos, conocidos y parientes, pero no hizo la denuncia por desaparición en el momento. ¿La razón? Básicamente no querían que empiecen a correr rumores en la prensa de que se se trataba de una fuga romántica y, así, quede su nombre manchado.
Durante semanas, contrataron investigadores privados, entre ellos John S. Keith, quien reconstruyó el recorrido de Dorothy y revisó su habitación. Allí aparecieron cartas con matasellos extranjeros, papeles quemados -investigaciones posteriores revelaron que se trataba de las cartas de rechazo de las editoriales- y dibujos de barcos.
Más tarde, se sumó la agencia Pinkerton, que revisó hospitales, cárceles, morgues y listas de pasajeros. Nadie la había visto salir del país. Recién seis semanas después, el 25 de enero de 1911, su padre ofreció una rueda de prensa y una recompensa de mil dólares.
En en ese encuentro dejó una frase que quedó marcada en el caso: dijo que prefería ver a su hija con alguien “ocupado en negocios serios” antes que con jóvenes “sin nada que hacer”. El foco de la investigación se desplazó hacia Junior.
La familia gastó al rededor de 250.000 dólares en la busca de Dorothy. Foto: Archivo. ¿Quién era Junior y dónde estaba cuando Dorothy desapareció?
La situación de George Griscom “Junior” era complicada. También provenía de una familia importante de Pittsburgh, pero estaba en sus 40 y si bien se dice que estudió en Harvard, él nunca ejerció una carrera profesional.
Todavía vivía con sus padres, lo que evidencia que lo mantenían y su andar libre por el mundo deja entrever que vivía una vida ociosa con la excusa de buscar un rumbo.
Dorothy sabía que ese perfil era inadmisible ante los ojos de su padre, pero aún así ella parecía tomarse en serio la relación. Estaban diariamente en contacto y se seguían viendo a escondidas, incluso cuando se lo habían prohibido.
Cuando Dorothy desapareció, él se encontraba en Italia. En lo que respecta al caso, decidió mantenerse al margen hasta que todo se hizo público.
Sospechas, cartas quemadas y pistas que se deshacen
Junior fue señalado públicamente. Por eso, cuando regresó a Estados Unidos, mandó a imprimir la foto de Dorothy para distribuirla Estados Unidos, México y Canadá; también prometió casarse con ella si aparecía.
Sin embargo, un artículo del San Francisco Chronicle afirmó que, en un hotel en Florencia, había sido visto con una mujer joven, discreta y nerviosa. Nadie pudo comprobar que fuera Dorothy.
La familia incluso viajó para enfrentarlo. Junior entregó toda la correspondencia que había mantenido con Dorothy durante meses. El hermano de ella la revisó y, sin encontrar nada útil, quemó las cartas. Quizá contenían alguna pista de su paradero, pero nunca se pudo comprobar.
A partir de ese momento, el caso se llenó de ruido: llamados falsos, supuestos encuentros, mujeres que se hacían pasar por Dorothy y notas de rescate pidiendo dinero. Hasta recibieron una carta con su firma que decía “estoy a salvo”, pero su padre sostuvo que la letra no coincidía.
También apareció el testimonio de un joyero que aseguró haber grabado un anillo con una inscripción críptica días antes de la desaparición, un dato imposible de verificar.
El misterio nunca cerró: teorías, abortos clandestinos y una búsqueda desgastante
Con el avance del tiempo y la ausencia total de pruebas contundentes, el caso de Dorothy Arnold empezó a llenarse de hipótesis que buscaban explicar lo inexplicable.
Se habló primero de una fuga voluntaria a Europa, alimentada por los dibujos de los barcos, las cartas con los matasellos extranjeros y el deseo manifiesto de escapar de una vida que la asfixiaba. Sin embargo, ninguna línea de navegación registró su embarque ni hubo testigos de su llegada al otro lado del Atlántico.
También se planteó la posibilidad de un accidente con pérdida de memoria: una caída en las calles heladas de Nueva York que la habría dejado desorientada, vagando sin identidad. Pero los hospitales fueron revisados uno por uno, y no había ninguna mujer que coincidiera con su descripción.
Otra hipótesis, impulsada por el propio padre, apuntó a un asalto fatal en Central Park, con la posibilidad de que el cuerpo haya sido tirado al lago. La policía descartó esta teoría porque el parque estaba concurrido y el agua helada habría conservado el cuerpo, que jamás apareció.
La teoría que ganó más peso con los años fue la del aborto clandestino, una posibilidad devastadora para una joven de clase alta en 1910. En 1916 se cerró una clínica ilegal en Pensilvania conocida como la “Casa del Misterio”, donde varias mujeres murieron por procedimientos fallidos.
Un médico declaró que Dorothy estuvo ahí mismo el 12 de diciembre, que la intervención salió mal y el cuerpo fue cremado. La familia negó de manera tajante que Dorothy estuviera embarazada o que hubiera considerado abortar, pero la sospecha nunca se disipó del todo.
Ese mismo año apareció otra versión más oscura. Edward Glenorris, un delincuente convicto, confesó que le habían pagado 250 dólares para enterrar el cuerpo de Dorothy debido a una operación que salió mal.
Aseguró que la buscó inconsciente en una casa en New Rochelle, que el traslado cambió de destino y recibió una llamada informándole que la joven había muerto. Habló de dos hombres involucrados: uno apodado “doc” y otro muy parecido a Junior.
Dio direcciones, mencionó un anillo que ella nunca se sacaba y describió un entierro en un sótano. Cuando la policía excavó, no encontró nada. Finalmente, Glenorris se retractó.
Dorothy Arnold desapareció y más de un siglo después nunca se pudo comprobar qué pasó con ella. Foto: ArchivoLa búsqueda tuvo un costo enorme. Los Arnold gastaron cerca de 250.000 dólares intentando encontrarla. El padre murió en 1922 convencido de que su hija estaba muerta y la eliminó de su testamento. La madre nunca aceptó esta conclusión y la buscó hasta su muerte, en 1928.
Dorothy Arnold salió de su casa un lunes para hacer compras, se cruzó con una amiga y nunca volvió a su casa. Más de un siglo después, continúa el interrogante ¿Qué pasó cuando salió de la librería?, nunca nadie pudo comprobarlo.
Fuente: www.clarin.com



